La promesa de volver.

Axel Juárez Carachure

Primera parte.

El comienzo de todo,
un lugar mágico e inexplorable,
un lugar lleno de misterio,
un lugar lleno de historias
que nunca se contarán.

Una historia de amor
creada a raíz de la oscuridad.

Dos personas
que decidieron dejar toda su vida atrás
para empezar a formar una nueva juntos.

No existía la luz,
no había manera de comunicarse
si no era caminando de frente,
viéndose directo a los ojos
y diciéndose
lo mucho que se querían.

Decirse
lo mucho que anhelaban
formar una familia juntos.

Que esta hermosa historia
no fuera tan solo de dos.

Que la magia que compartíamos
fuera la pequeña chispa
que desatara todo un incendio
en este lugar desolado.

Fuera de los cuatro muros
que nos rodean
no hay más.

Lo único que podemos encontrar
es un sinfín de naturaleza.

No importa hacia dónde se mire.

Si la mirada se gira a la izquierda
encontramos árboles,
ríos,
animales.

Si la mirada se torna a la derecha
encontramos lo más hermoso
que puede existir:

tu mirada.

La mirada
en la cual, como en un bosque,
me perdí.

La mirada
que me trajo aquí.

Segunda parte.

El tiempo ha pasado.

Las historias
que debimos haber contado
ya nada de eso ha quedado.

Recuerdos en nuestra mente
es lo único que mantendremos
y que pasaremos
a nuestros queridos hijos.

Después de una larga travesía
sin tener una luz
que iluminara nuestro camino,

por fin apareció una vela,
y después otra más.

Ahora tú
y tus hermanos
resplandecen
en todo este
nuestro hogar.

Veo en tus ojos
el verdadero amor.

Antes creí conocerlo,
ahora lo entiendo
cuando los veo.

Tercera parte.

Me tengo que ir.
Me tengo que marchar
de nuestro lugar.

Por mucho que me esfuerce,
el trabajo aquí
ya no alcanza.

La tierra me entrega alimento
para todos,
pero parece
que no es suficiente.

Me ofrecen llevarme lejos,
trabajar con la tierra,
con la misma tierra
que nos vio crecer.

No es peligroso,
pero tendré que estar lejos de ustedes
por un largo periodo de tiempo.

Confío
en que todo será para bien.

Que regresaré a su lado
y una vez todos juntos
podremos seguir con nuestro sueño:

envejecer,
verlos a todos crecer
y, quién sabe,
tal vez algún día
juntos trascender.

Final.

Me fui
con la promesa de volver.

Me fui
pensando que regresaría
a tus brazos.

No hubo un mejor lugar para estar
que cuando estuve a tu lado.

Mi hogar
siempre fue
y siempre será
donde tú estés.

A pesar de la distancia
que ahora tenemos,
en mi mente
siempre estarás.

En mi corazón
por siempre
tú podrás regresar.

Sé que en tus pensamientos
estaré
hoy,
mañana
y siempre.

Perdóname, querida mía,
por no poder cumplir
aquella promesa tan anhelada:

ver a nuestros hijos crecer,
regresar a nuestro pequeño
cachito de tierra
que nos dio todo para comer.

Levantamos una casita
desde los cimientos
y ahora
no la podré seguir viendo, no podrá seguir creciendo.

Me fui
con la promesa de volver.

Y ahora,
por culpa de una bala,
mi vida
se me fue.

Me encuentro tendido
en la tierra
que me vio crecer.

Mi sangre
riega las flores
que algún día
yo regué.

Me voy
con la esperanza
de algún día
volverlos a ver.

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