Las emociones deciden más de lo que admito.
A veces mis elecciones
no nacen para salvarme
sino para sostener a otros.
Tal vez desde niña
quise que todos fueran felices.
Como si el mundo
pudiera arreglarse
si yo ofrecía mi propio corazón
como lugar de descanso.
Aprendí a callar lo que sentía.
A doblar mis emociones
como cartas que nunca se envían.
Y ahora el silencio pesa.
Mi memoria se dispersa,
mi paciencia se agrieta,
la persona dócil que fui
empieza a quebrarse.
Algo dentro de mí
se levanta desesperado
como si gritara en la oscuridad:
yo también tengo voz.
Pero amar tanto
también trae miedo.
Miedo de que un día
todos se vayan
y me quede sola
con este amor enorme
que nunca supe
cómo darme a mí misma.
Porque hay personas
tan importantes para mí
que incluso cuando me hieren
busco excusas para su dolor.
Me digo
que quizá no es maldad,
quizá solo
no saben amar
con la misma profundidad
Entonces intento más,
doy más,
perdono más.
Como si amar fuera
un acto desesperado
de demostrar al mundo
que también yo
merecía ser amada.
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Autor:
Marujuju (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 13 de marzo de 2026 a las 14:44
- Comentario del autor sobre el poema: En realidad es un acto desesperación de tanta acumulación en mi misma
- Categoría: Carta
- Lecturas: 1

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