No me gusta la poesía,
me gusta otra cosa,
pero me gusta creer que es poesía.
Si la poesía me gustara
haría poesía,
pero no me gusta,
lo que me gusta es diferente.
Tampoco sé si me gusta,
es un casi no poder evitarlo,
una dolorosa obligación
sobre una lesión que no sana:
Estás enferma y tienes miedo de morir,
sientes que te asfixias todo el día
y estoy lejos de ti
sin saber qué hacer.
¿Dónde está el manual
para una situación
donde él y ella están muy lejos,
se extrañan todo el día
y ninguno sabe qué hacer?
¿Dónde está el manual
para una situación
donde él soy yo?
Y tú te asfixias,
te sientes débil
y estoy cerca
de pedir ayuda,
muy cerca de llorar
en los hombros del taxista,
de darle la mano al cobrador
y pedirle que me ayude,
que nos ayuden,
pero todos están muy jodidos,
se están separando sus padres,
los maltratan en sus trabajos,
los desaprueban por los índices
de audiencias… ¿Y qué?
¿Qué le va importar
nuestra asfixiante situación
a alguien que nunca
ha conocido el ahogo?
¿A alguien que nunca
ha recibido puños como panes
en la boca del estómago?
Solo a los que respiran
dosis libres de humo y fantasía
les podría gustar la poesía,
la poesía de verdad.
¿Quién se atrevería
a contar la métrica
cuando la mujer que ama
le dice que se asfixia
y tiene miedo de morir?
¿Quién se atrevería
a llamarlo verso libre
cuando ve la cadena
y la condena irrompible?
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Autor:
Xwyz (
Offline) - Publicado: 13 de marzo de 2026 a las 14:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: Aquí lejos, allá dentro.

Offline)
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