El corazón, caprichoso,
se desliza por senderos de espinas,
donde el deseo altera el aliento,
y tienta al alma.
Nos muestra rosales con promesas,
pétalos de luz que brillan al sol,
y en su fragancia,
se disfrazan los peligros:
las sombras acechantes,
los abismos disfrazados de paraíso.
Amor, dulce engaño,
cuando te acercas,
mi corazón danza al compás
de cada latido,
cada mirada,
cada risa que enreda mis pensamientos.
Pero al final,
cuando se disipan los sueños,
cuando el eco se apaga,
mi pecho se siente pesado,
cargando las espinas
que un día fueron flores
en un jardín de promesas rotas.
El corazón a veces no es confiable,
tiene su forma de jugar,
de transformar la plata en sombras
y el oro en espejismos
que deslumbran en el ocaso
y se desvanecen con el amanecer.
Así, navegamos en mares inciertos,
entre el amor y el abismo,
preguntándonos,
si es que alguna vez
los caminos de espinas
nos llevarán
a un verdadero hogar.
SienaR ©
-
Autor:
SienaR (
Offline) - Publicado: 13 de marzo de 2026 a las 08:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: El Amor y La Vida.

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.