Oh, Dios mío, mi único Señor,
Tú que otorgas valor y calor.
Oh, Dios mío, mi único Señor,
Tú que eres la mayor fuente de amor.
El mejor maestro sanador.
Que Tu pan sea mi redentor,
Otórgame al alma Tu dulzor.
Concédeme escuchar Tu palabra,
Para que así no te subestime.
Deja que mi corazón se entreabra
Y escucharé del alma lo sublime.
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Autor:
Maria.L. (
Online) - Publicado: 13 de marzo de 2026 a las 07:32
- Categoría: Sin clasificar
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