Oh, Dios mío, mi único Señor,
Tú que otorgas valor y calor.
Oh, Dios mío, mi único Señor,
Tú que eres la mayor fuente de amor.
El mejor maestro sanador.
Que Tu pan sea mi redentor,
Otórgame al alma Tu dulzor.
Concédeme escuchar Tu palabra,
Para que así no te subestime.
Deja que mi corazón se entreabra
Y escucharé del alma lo sublime.
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Autor:
Maria.L. (
Offline) - Publicado: 13 de marzo de 2026 a las 07:32
- Categoría: Religioso
- Lecturas: 27
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética, Santiago Alboherna, El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, Antonio Pais

Offline)
Comentarios2
cuando la espiritualidad es sencilla y profunda, conmueve; como es el caso de este poema ...
Precioso y bien rimado tu genial versar estimada poetisa y amiga María L
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
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