Volví a sentarme, el álbum aún tibio en las manos.
El niño me miraba desde la fotografía
—No prometo tardes ni lunas eternas —le dije con delicadeza
— Pero hoy, en esta habitación,
el viento caminará por tu cuello,
Y la refrescante lluvia caerá aquí,
recreando nuestras memorias.
El niño sonrió desde la página, y por un instante sentí su pequeña mano en la mía,
como si el tiempo pudiera cruzarse
Y sin más, finalizó la noche,
Solo acompañado con el brillo de la luna,
que posaba por la ventana entreabierta.
—¿Sientes el viento? —susurré, mientras cerraba el álbum de fotos...
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Autor:
Oriion (
Online) - Publicado: 13 de marzo de 2026 a las 00:01
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

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