Mancebo era a la sazón,
y en su vida disipada
con el amor por coartada
no intervino el corazón.
Quizá por esa razón
a fin obtener favores,
completa la piel de toro
cruzó prometiendo amores.
La luna fue Celestina,
su corte entera al acecho,
y en lo referente al lecho
que es donde la acción culmina;
por norma se determina
en ese preciso … instante.
Que si la brisa del mar
resulta reconfortante,
no está de más la frescura
de la sugerente hierba
si la lujuria exacerba
en los dos la calentura
e imponen su dictadura
apéndices engreídos;
porque cuando esto sucede
no es fácil ser contenido.
¡Tantos días! sin reposo
con sus noches consiguientes;
dejaron en él patentes
secuelas de su azaroso
peregrinaje amoroso;
porque la promiscuidad
es signo de dependencia
más que de virilidad.
De hacer el amor ahíto,
dicho del placer carnal
de forma subliminal;
pensó, dicen que contrito:
Por primera vez admito
que da más pena que gloria
este modo de vivir.
Mas eso ya es otra historia.
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Autor:
JOSE MARÍA CRIADO LESMES (
Offline) - Publicado: 12 de marzo de 2026 a las 15:21
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Offline)
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