Autor: Darío Daniel Lugo
Bajo el palio de las estrellas negras,
donde el tiempo apaga su último latido,
se extienden las islas de espejos de sombras,
fragmentos de un mundo que ha sido olvidado.
Un lobo negro camina, vacío de reflejos,
por el borde de un abismo sin fondo ni final;
allí donde el eco se quiebra y perece,
en el sendero del Silencio, portal del mal.
Océanos de olas oscuras lamen la orilla
de campos cubiertos de manzanillas negras,
mientras puertas suspendidas en el vacío
se abren a espacios donde la luz se desintegra.
El espacio se tuerce en espirales de nada,
el reloj se detuvo, su engranaje es mudo;
no hay "antes" ni "después" en esta jornada,
solo el frío abrazo de un cosmos desnudo.
En este confín de oscuridad sustancial,
emerge un ser nuevo gestado en la bruma;
sin sombra propia, presencia abismal,
es la mancha eterna que el todo consuma.
Camina sin rastro, centinela del "nunca",
frente a las puertas que no llevan a parte alguna;
su voz es el vacío que la vida trunca,
bajo el brillo muerto de una negra luna.
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Autor:
Dario Daniel Lugo (
Offline) - Publicado: 12 de marzo de 2026 a las 05:20
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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