En lo profundo calla una presencia,
como un rumor de estrellas en el pecho;
no tiene voz, ni forma, ni fronteras,
mas guía al alma en su callado trecho.
Cuando el silencio envuelve nuestras horas
y el mundo deja de imponer su ruido,
surge una luz que nace desde dentro
como un antiguo fuego compartido.
No pide templos altos ni altares,
ni exige oro ni incienso a la mañana;
habita en cada gesto compasivo
y en cada mano abierta que se hermana.
La espiritualidad es leve senda
que el corazón aprende paso a paso;
no es huida del mundo ni del tiempo,
sino mirar la vida sin rechazo.
Quien oye esa verdad callada y pura
descubre un horizonte sin medida:
que el mismo soplo anima a cada ser
y enlaza todo cuanto alienta vida.
Así, en lo más sencillo se revela
la eternidad que el alma reconoce:
un hilo de misterio y de esperanza
que en cada ser humano se hace voz.
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Autor:
Efrain Eduardo Cajar González (
Offline) - Publicado: 12 de marzo de 2026 a las 01:44
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Santiago Alboherna, AZULNOCHE, El Hombre de la Rosa, Efrain Eduardo Cajar González

Offline)
Comentarios2
muy difícil ver la vida sin rechazo... bello poema
Tal vez el rechazo sea una de las formas en que la vida nos obliga a crecer.
Gracias por el comentario.
tal vez ...
Buena conexión con su interior que guía y alienta en el silencio, como faro que alumbra.
Un saludo.
Muchas gracias por tus palabras.
Me alegra saber que el poema transmite esa conexión interior que, en silencio, a veces nos guía como un faro en medio de la noche.
Recibe también un cordial saludo y mi gratitud por tu lectura.
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