A veces uno se queda quieto,
detrás de un café o de un asombro,
mirando cómo el tiempo se nos gotea
con esa insistencia mansa de la lluvia
que no pide permiso para mojarnos el alma.
El ser no es un bloque de mármol,
sino más bien un proyecto a medio hacer,
una tregua entre lo que fuimos ayer
y esa silueta que todavía no alcanzamos.
Somos esa grieta por donde entra la luz,
pero también el muro que intenta detenerla.
¿Y la vida? La vida es este trámite urgente,
un azar que se disfraza de rutina,
donde buscamos la verdad en los bolsillos
como si fuera una llave olvidada
o una dirección escrita en un papel borroso.
El tiempo no pasa, nos pasa por encima,
nos va dejando sus huellas de náufrago
en los párpados y en las ganas de abrazar.
Es un sastre que nos corta el traje a medida
mientras nosotros seguimos pensando en el baile.
No busques la respuesta en los diccionarios,
porque la existencia no se define, se padece;
es ese puente frágil entre el miedo y el brindis,
una metáfora que se explica sola
cuando, al final del día, te sacas los zapatos
y entiendes que estar vivo es, sencillamente,
la única victoria que de veras nos pertenece.
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de marzo de 2026 a las 11:28
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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