La sangre me arde en las venas
como un incendio que no encuentra noche suficiente para apagarse.
Te busco en mi pecho
y solo hallo este hueco abierto,
esta herida que respira tu nombre
como si aún vivieras dentro de mi sombra. El coraje de no tenerte
me muerde por dentro,
y el dolor baja por mi garganta
como un vino oscuro,
espeso, interminable. Me alimento de la tristeza de quererte
y no tenerte,
de esta hambre absurda de tu voz,
de este desierto que dejaste
creciendo en medio de mi alma.
Todo se volvió difuso.
El mundo perdió su pulso.
El atardecer ya no sangra rojo en el horizonte; ahora cae pálido,
como un sol cansado que también te llora.
Sin ti ni siquiera sé respirar.
El aire se vuelve piedra en mis pulmones, y las estrellas, que antes ardían sobre nosotros,
han cerrado sus ojos de fuego.
La noche ya no brilla.
La noche es un pozo.
Y el silencio…
el silencio es tan feroz
que su eco golpea mi pecho
como si quisiera partirme en dos.
Te llamo.
Te nombro en la oscuridad.
Pero mi voz vuelve sola,
rota,
vacía.
Dime, si aún existes en alguna parte de la noche:
¿Dónde estás?
-
Autor:
Juan_esteban8a (
Online) - Publicado: 11 de marzo de 2026 a las 04:03
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Online)
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