poesía para monstruos dulces.

casand

Escríbelo todo, rómpelo todo, quema todo y luego no escribas nunca más. Vete a vagar por los poemas del mundo, recorre las páginas de la creación, admira las letras del cielo, siente el agua de los versos fríos en el vientre desnudo. Avanza sin miedo por las cavernas oscuras y húmedas de la palabra; en ellas se encuentran los monstruos que fueron creados para edificar experiencia en el dolor. No solo el amor es la cura para la inocencia: el dolor es la medicina para el alma que se niega a experimentar las lágrimas por miedo.

No dejes de gritar.

Grita lo más alto que puedas, entona canciones sin melodía al viento y rompe los tímpanos al universo. Escarba en sus oídos con tu voz única e irrepetible, déjalo sordo de tanta poesía cantada, para que el universo grabe en sus paredes el eco de tu paso atronador; esos pies desnudos que golpearon la roca hasta sacar de ella oro, locura y fiebre.

Eso es la vida.

Un grito alto, único, irrepetible, en toda su vibración imperfecta, con sus groserías y sus delirios, con su sangre en la saliva saltando al vacío del tiempo para adornar el atardecer de los hombres que vendrán ¡luego! Un grito es la vida humana; cuando intentes tomar aliento para volver a gritar, solo encontrarás el silencio de lo eterno en tu sonrisa.

No temas escribir poemas que hagan palidecer a los dulces de corazón. No temas romper la inocencia de los hombres; arranca tu piel, baila desnudo sobre las arenas del mundo. Escribe las palabras que dejen a tu oyente temblando mientras tú te vas, felizmente, al infierno.

La real poesía le pertenece a los monstruos sin justicia.

  • Autor: casand (Online Online)
  • Publicado: 10 de marzo de 2026 a las 12:53
  • Categoría: Amistad
  • Lecturas: 1
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