Me iré sin velo, y con el alba me verá,
la llama que llamaba, de tabaco tempestad,
soplando en caldos fríos, templado me hallará,
y abrazado a la mañana, la cortina sola está.
Y los postigos bien viudos, sin goznes que virar,
con el viento en sus caudales, y el polvo sin labrar,
me regalarán serrines que a la sierra volarán
si mi aliento, en sus cabales, busca pronto un nuevo mar.
Caeré entonces al ocaso, y el estío me dirá:
"¡Qué hastío de mil vasos, todos a medio llenar!"
Le daré fuego a la noche, y cuando diga de bailar,
un cigarro al mediodía, que lo habré de mencionar.
Recorrido por recodos un día sin ordenar,
sabrá la sábana mustia del camino de mi hogar,
y lloradas las bañeras, por los suelos sin limpiar,
calarán por mis almohadas las lágrimas por secar.
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Autor:
Lis Lucas Pérez (
Online) - Publicado: 10 de marzo de 2026 a las 11:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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