Des-Vestirme

Beatriz Teresa Bustos

 

            I

Tengo por costumbre

andar con coraza

varios días

              semanas

 

el ropaje interno

también se elige

 

ciñe demasiado

no deja respirar

 

una decide

qué ponerse

a cada segundo

 

una siempre decide

 

pero, eso de usar

—por dentro—

la misma vestidura

cansa

            enloquece

 

duelen

las costuras

 

lastiman

los nudos encubiertos             

 

tapo

las partes descocidas

con cualquier cosa

 

me enfrento con

los cierres

al no poder ocultar

los dientes de perro

 

los botones

parecen forúnculos

a punto de reventar

 

         II

siempre elijo

a pesar de saber que

—como dicen—

la única

responsable

es una misma

 

no entiendo

esa terquedad mía

de vestirme

por dentro

con atuendos que

sujetan demasiado

y no permiten

tomar aire

 

      III

pasar la yema

de los dedos

sobre la tela

como si fuera

piel a estrenar

 

percibir

la incompatibilidad

 

notar la diferencia

entre gasa fría y nailon

imaginar el cuerpo

abrazado por esa trama

sentir como

rodean

las caderas

                 los senos

 

no va con mi silueta

el corte princesa

o el talle bajo

y abajo

el talle de princesa

es una ilusión

 

buscar la imagen

a ponerme

para cubrir

las sombras

propias y las

adquiridas

 

odiar el salvavidas

que me circunda

y tantas veces

me salvó de hundirme

 

        IV

medirme el modelo

una y otra vez

analizar los pliegues

ver si las pinzas

del busto mienten

aumentando

lo poco que se tiene

para que estén

al alcance

de las miradas

 

recorrer con la vista

el ruedo

que deja ver

las rodillas:

muletas que sostienen

mi mundo

 

y, por último

elegir mentalmente

los zapatos

hacer la guerra

de los colores

con rabia

 

porque

el número

se vuelve búmeran

y se clava

en el esternón

ya que

no es lo mismo

calzar 35 que 40

y menos

la lágrima de tener

por altura 1,60 cm

 

          V

permitirme ostentar

una mirada redentora

 

desechar esa

palabra cómplice

de la desdicha

 

negarme a

inventar fracasos

en los relojes

de la sangre

 

con las manos

acariciar la cintura

y sonreír

porque una sabe que

en la penumbra

del cuarto

ni la vestimenta

ni el calzado

tienen importancia

 

obedecer

el orden de la vida

y entregarle

al amor

el fuego del cuerpo

y como trueque

necesario

acordamos

mutuamente,

ensamblarnos,

ser la carne misma

¿o la misma carne?

¡Es lo mismo!

 

Escribir

en el goce:

lírica perfecta

ese instante

de gloria         

y comprender que

sólo le corresponde

al corazón

descubrir

el paraíso

entre las piernas

las mujeres siempre elegimos.

¡Siempre elegimos!

¿Siempre elegimos?

 

Beatriz Teresa Bustos

 

 

 

 

  • Autor: Beatriz Teresa Bustos (Online Online)
  • Publicado: 9 de marzo de 2026 a las 21:39
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2
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Comentarios +

Comentarios1

  • AZULNOCHE

    Siempre, deberíamos elegir!!
    Es una buena y sana costumbre.
    Un saludo



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