DEL ENTUSIASMO [Acíbar Poeta]
Horas de un silencio atroz
la cabeza gastada y ardida
como aquellas manos entumecidas.
El pecho boca abajo y torcido.
Las gastadas metáforas
[de errabundas parvadas]
la misma retórica.
Desterrado
un sin patria.
El poeta se ovilla ante sus límites
e impotente, se arrebata la vida.
Pues, no existe, no hay:
peor ignominia para un artista.
La lucidez que aguardaba
la que el poeta acariciaba
como un Sol, se apagó
entre sus dedos.
DEL ENTUSIASMO II [Preguntas]
¿Cómo inventar colores nuevos? ¿Cómo sacarle mentiras a los números? ¿Cómo cultivar en mi lengua, la resonancia de lenguajes antiguos? ¿Cómo con mis manos convertirlas en un plumaje digno de un ser alado? ¿Cómo lidiar con la antítesis poética, con estos molares que cargan con un mutismo insondable?
DEL ENTUSIASMO III [Epítome]
La razón debe atender a la consciencia, antes que acudir al sonido ímpetuoso de las palabras.
Se debe asentir primero la idea primigenia para luego engendrar la ideación, que ha de conducir a la universalidad perpetua del acto efímero. Pues cada acto creativo es algo efímero, es respirar el hálito suspendido en el aire. Fresco y puro como después de llover en una noche cálida. Entonces, una vez cultivada la sensación que ha de dirigir nuestra obra, ya sea, gestante o de trayecto (proceso), la mente —como lumbrera—se encargará de modelar nuestras intenciones creativas, dotándolas de más simplicidad y estilo. Esto solo es posible arriesgándose a los múltiples intentos por los que ha de experimentar nuestro proceso creativo; pues, todo legado debe trascender lo atemporal, todo vanguardismo, toda lengua, todo pensamiento.
El artista debe sentir cada obra como una encomendación de seres misteriosos. Para ello, el artista debe inmolarse en su obra, saciarse con ella, entenderla y, quizá, llevarla de paseo y refrescarla. Descansarla sobre los escalones, sentarla sobre la silla del café, leerle la carta, fotografiarla, pasearla en bote, caminar con ella, fijarla en el balcón, llevarla a la fiesta, regalarle flores... el artista debe hacer todo por su obra. Algunos elementos no resistirán los embates; pero la obra final, la idea primera permanecerá estoica/ imperecedera e inmutable [sustancia]. He ahí el núcleo, el espiritu de la gran obra, lo sincero y mágico de su hacedor.
DEL ENTUSIASMO IV [El Poeta Mago]
Presencia que se siente
como si se escuchase
multitudes de pájaros migrar.
Una luz transparente
auspiciada por lo sereno.
[Poder oculto].
Sin hechizos ni trabalenguas
predomina la palabra verdadera.
El tacto penetrante del hombre
embebido como cáliz al sediento.
Transustanciador de miseria.
Equilibra las máximas esenciales
y las introduce a la boca desfallecida
cuales perlas gestadas por cíclopes.
(...)
Lo mágico, está en volverte
a ver sonreír.
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Autor:
Mario (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 9 de marzo de 2026 a las 16:06
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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