Aquel amar, en Molyvos

Leoness

Ella miraba al fondo: la costa de Turquía.

De reojo me inquietaba su azabache melena

suelta a la suave brisa del índigo reflejo,

sus manos entre las mías

 

Katia, filosofa y pintora, admiraba,

ponía fondo y decoraba lo sutil

de aquel horizonte infinito ante nosotros,

ante ciclámenes otrora amados por Safo

 

Un reclamo de sensibilidad y deseos,

que nos transmitíamos en silencio,

como dos almas bohemias a la vuelta

de las termas de Eftalou

 

La poesía liberal brotaba entre

piedras y terrazas al mar,

entre promesas y efusivos encuentros,

entre jazz latino y alternativo

 

Más los silencios resucitan recuerdos;

aquella primera vez que nuestras barcas de pesca

se encontraron con la pequeña marea

y la risa se mezcló con mi torpeza

 

Han pasado siete años, y ahora

cuando nuestro amor no se sustituye,

ella se va. Se tiene que ir.

Un reclamo de Irlanda; familiar

 

Las Glicinas del Ágora languidecían,

y sus tallos se enroscan levógiras,

mientras en las purpuras flores

aquel futuro se desvanecía

 

El empedrado de la cuesta

relucía la artesanía de mi café griego,

haciéndome meditar las dudas sobre

mi amada Katia, ausente

 

Y en la estrofa de la espera,

su imagen se reflejaba entre las embarcaciones

que al puerto arribaban, y de cada una,

Katia me saludaba en regreso y despedida

 

"En Molyvos, la piedra es tan vieja que ya ha aprendido a hablar, y el mar es tan azul que te obliga a cerrar los ojos para no ver la realidad."

  • Autor: Leoness (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 9 de marzo de 2026 a las 11:54
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 1
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