Si observamos a una persona realmente feliz, la podemos encontrar construyendo alguna cosa, escribiendo algo importante -al menos para ella-, educando a su hijo, sembrando dalias en su pequeño jardín, o buscando algún que otro huevo de dinosaurio en el desierto del Gobi. No pretenderá buscar la felicidad, como si se tratara de un botón que ha rodado hasta llegar a esconderse debajo de un mueble. Tampoco intentará luchar por ella como un fin en sí mismo. Se habrá dado cuenta de que es feliz, en el curso de vivir con plenitud la vida las veinticuatro horas del día.
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Autor:
emiliodom (
Offline) - Publicado: 9 de marzo de 2026 a las 06:10
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 39
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, alicia perez hernandez, Poesía Herética, Mª Pilar Luna Calvo, racsonando, Raiza N. Jiménez E.

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