Pienso en ti y algo dentro de mi mente se ilumina, como si el sol hubiera encontrado un pequeño refugio en mis pensamientos. Tu nombre aparece y todo adquiere una claridad distinta, una calma ardiente que me recorre lentamente, como si tus manos invisibles todavía supieran el camino exacto hacia mi piel.
Siempre eres tú.
La misma presencia que transforma lo cotidiano en una especie de milagro silencioso.
Tú, pequeña constelación de dulzura, pareces haber nacido con la misión secreta de conquistar la luz. Donde apareces, la oscuridad se disuelve con una suavidad inexplicable, como si tus pasos llevaran escondidos colores que el mundo había olvidado.
Y entonces sucede.
Tu mirada entra en mi alma como el amanecer entrando por una ventana abierta. No golpea, no irrumpe, simplemente invade con su claridad inevitable. En tus ojos descubrí una especie de infinito, galaxias tranquilas donde mi pensamiento se pierde y donde mi razón se rinde sin protestar.
Allí, entre la profundidad de tus pupilas, la realidad dejaba de ser estricta y comenzaba a volverse sueño. Y yo, suspendido en ese instante interminable, sentía que podría quedarme delirando sobre la belleza de existir.
Si ese delirio tuviera tu nombre.
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Autor:
Dario (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 8 de marzo de 2026 a las 22:06
- Comentario del autor sobre el poema: Quise escribir esta prosa inspirándome en el estilo de los poemas que solía escribir antes. Volver a esa forma de sentir y de nombrar el amor fue mi manera de revivir aquellas sensaciones mágicas que me inundan de dicha escribiendo para la chica que habita en mis palabras y mi memoria.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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