Amanezco y ya estás presente,
antes del ruido, antes de la gente,
como un pensamiento suave y constante
que llega solo, silenciosamente.
Me levanto pensándote sin querer,
como quien vuelve siempre al mismo lugar,
porque hay algo en ti que calma el día
antes siquiera de comenzar.
Tus ojos azules y cuánto me encantan,
tienen esa forma tranquila de hablar,
como cielo claro después de la lluvia
donde mis pensamientos pueden parar.
Contigo todo se vuelve simple,
sin esfuerzo, sin aparentar,
una paz pequeña pero sincera
que no necesito explicar.
Me haces sentir querida y en calma,
como si el tiempo bajara al pasar,
como si el mundo perdiera prisa
solo por verte respirar.
Y aunque a veces no podamos vernos,
y la distancia se haga notar,
queda una melancolía suave
que no lastima, solo hace pensar.
Porque sigues llegando a mis mañanas,
igual que la luz al despertar,
sin pedir permiso, sin hacer ruido,
pero imposible de ignorar.
No es tristeza lo que guardo aquí,
es algo más lento, difícil de nombrar,
la forma en que alguien permanece
aun cuando no lo puedo abrazar.
Y así comienzo cada día otra vez,
entre recuerdos y calma al pensar,
que existen unos ojos azules
que todavía me enseñan a respirar.

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.