EL SACRIFICIO DE MI ESPOSA
Hay días en que el cansancio le pesa,
y el cuerpo le pide dejar de luchar;
pero aun así se levanta con fuerza,
porque su hogar no puede esperar.
Muchos repiten que todo es sencillo,
que en casa la vida camina en paz;
pero yo sé lo que cuesta en silencio
cuidar cada cosa y nunca fallar.
Ama su casa con manos abiertas,
aunque el descanso se quede atrás;
y aun cuando el cuerpo le pide tregua,
ella se levanta una vez más.
Sale a vender con paso valiente,
defendiendo un sueño que siente suyo;
no es su negocio, pero lo cuida
como quien protege lo más profundo.
Si no hay ventas, su frente se nubla,
y el día parece pesar el doble;
pero si llega un cliente, sonríe
y su esperanza vuelve a responder.
Su voz se vuelve cálida y firme,
aunque el cansancio quiera vencer;
porque en su alma vive una fuerza
que nunca aprendió a retroceder.
Hay días en que el dolor la visita,
rodillas que cuentan lo que vivió;
viejas molestias que nunca se marchan
y un gesto callado que el tiempo guardó.
Aún no alcanza los cuarenta años,
pero el cansancio a veces la alcanza;
porque hay batallas sin calendario
y dolores que llegan sin dar esperanza.
Y yo la miro queriendo ser fuerte,
tragando el miedo y la preocupación;
porque me duele verla cansada
y escondo mi pena tras una ilusión.
No es debilidad, es amor callado,
ese que cuida sin hacer ruido;
el que sostiene cuando algo falla
y se vuelve refugio compartido.
Si un día la vida le pide una pausa,
quiero prestarle mi propia calma;
para que sepa que no está sola
y que mi amor también la respalda.
Porque su esfuerzo no es invisible,
vive en cada paso que hemos logrado;
y aunque haya días donde todo duele,
su sacrificio nos ha levantado.
Y si algún día preguntan quién fue
la fuerza que sostuvo este hogar,
yo diré sin dudarlo ni un segundo:
fue el amor de mi esposa… sin descansar
© Corazón Bardo
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Autor:
CORAZÓN BARDO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de marzo de 2026 a las 08:28
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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