Prosa:
"Me enredo en tu amor"
Hoy he vuelto a enredarme en tu amor. Como la hiedra que busca ciega el muro, así mis sentidos te buscan a ti, sin más guía que la memoria de tu piel. No sé si es tu voz, que aún guarda el rumor de la tarde aquella, o si es el aire que, al mover tu cabello, dibuja las formas de un sueño del que no quiero despertar. Mi espíritu es una madeja de luz y sombra, y tú, con solo existir, tiras del hilo. Me enredo, sí, pero no quiero soltarme. Porque en tu amor, como en los versos que no se escriben, encuentro la patria que nunca tuve.
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II. Soneto
A veces, cuando el alma está serena,
y flota en la penumbra tu recuerdo,
como un eco de arpa, dulce y cuerdo,
que entre un vuelo de besos se encadena;
Siento que mi pasión no es faena
de la razón que en su laberinto pierdo,
sino un hilo de luz que, sin acuerdo,
me enredo en tu amor y me condena.
¡Y es tan dulce la cárcel que me labras
con ese mirar tuyo, quieto y hondo,
que da vida a mis íntimas palabras!
No quiero la libertad que me escondo;
déjame que en tus madejas me abracen
y que en tu amor mis ansias se deshacen.
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III. Décimas
I
Me enredo en tu amor, y siento
que el mundo se queda fuera,
que eres tú la primavera
y yo el sediento del viento.
Busco en tu pelo el sustento
para esta melancolía
que me nace cada día
al pensar que no eres mía,
y en esta dulce porfía
se enreda el alma y porfía.
II
No es un lazo, no es cadena
lo que en tus brazos me ata,
es una música grata
que en el silencio resuena.
Es una pasión serena
que, como yedra en el muro,
va creciendo paso a duro,
sin saber cómo ni cuando,
y me voy enredando, enredando,
en un cariño tan puro.
III
Quisiera a veces gritar
el nombre que me da vida,
pero el alma, en su medida,
lo prefiere susurrar.
Y así me dejo llevar
por esta dulce locura,
que es ternura y es bravura,
es un sueño y es verdad;
y en esta dificultad,
me enredo en tu amor y dura.
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IV. Alejandrinos
Me enredo en tu amor lento, como en la tarde clara
se enreda la neblina al último celaje.
Me enredo en tu amor quieto, como la luz más rara
que enreda su reflejo en el perfil de un traje.
No tengo más camino que el surco de tu mano,
no tengo más destino que este dulce lenguado
de vivir en el hilo de un sueño soberano,
de morir en la orilla de tu pecho deseado.
Y si acaso pregunta la gente por mi suerte,
diré que soy el preso de una cadena de aire,
que me enredo en tu amor más allá de la muerte,
en un perpetuo y hondo y eterno desvariar.
Y mientras haya un eco de tu voz en mi oído,
y mientras haya un soplo de tu ser en mi aliento,
seguiré, como un loco de amor, enloquecido,
enredándome en ti, como el aire en el viento.
Autor: Augusto Cuerva Candela
País: España, Madrid
Todos los derechos reservados en Safe Creative
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Autor:
Augusto Cuerva (
Online) - Publicado: 7 de marzo de 2026 a las 07:35
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

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