El Eco de la Traición
Bajo el manto de una noche eterna
donde el frío quema la piel,
se alza un trono de sombras y piedra
de un rey que ha perdido la fe.
Las promesas se pudren en versos,
el silencio empieza a gritar,
y en el fondo de un pecho disperso
late el miedo a la libertad.
¡Míralo caer!
como un ángel de cristal.
¡Siente el poder
de este juicio final!
Las campanas de hierro dirán
lo que nadie quiso escuchar:
cuando el alma se vuelve traición
no hay reino que pueda salvar.
¡Grita el eco de mi condena
en la sangre de esta traición!
Se rompe al fin la cadena
que asfixiaba mi corazón.
¡Hijo del odio y la pena,
forjado en la desolación!
Bajo el sol de una oscura razón
se consume mi redención.
Caminando entre espectros de gloria
olvidé cómo sabe el perdón,
he borrado de toda memoria
el latido de la compasión.
Cada herida es un puente al abismo,
cada lágrima, un mar de metal;
he caído dentro de mí mismo
en un ciclo de sombra inmortal.
Las coronas se oxidan despacio
sobre tumbas de ambición,
y la culpa devora el palacio
donde reinó mi traición.
¡Míralo caer!
ya no puede escapar.
¡Siente el poder
de la culpa al despertar!
Cuando el trono se vuelve prisión
y la gloria se vuelve dolor,
solo queda escuchar el latir
de un imperio que muere en tu voz.
¡Grita el eco de mi condena
en la sangre de esta traición!
Se rompe al fin la cadena
que asfixiaba mi corazón.
¡Hijo del odio y la pena,
forjado en la desolación!
Bajo el sol de una oscura razón
se consume mi redención.
Entre ruinas de antiguas victorias
escuché mi propio final;
eran voces que ardían en sombras
como un coro de juicio mortal.
Cada rostro que un día olvidé
hoy regresa cubierto de sal,
y en sus ojos comprendo por fin
el precio de mi voluntad.
No hay luz…
no hay paz…
solo el eco que vuelve del mar
con los nombres que quise borrar.
No hay fe…
no hay Dios…
solo el peso brutal del error
que devora mi voz.
¡Grita el eco de mi condena,
que resuene en la eternidad!
Si la gloria nació de la guerra,
la verdad nacerá del final.
¡Hijo del odio y la pena,
ya no puedo escapar
de la herida que vive en mi sangre
ni del reino que quise quemar!
¡Grita el eco de mi condena,
que la noche lo oiga temblar,
pues el rey que traiciona su alma
no vuelve jamás a reinar!
El eco…
de la traición… 🎸
-
Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de marzo de 2026 a las 00:03
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.