Romance de un sueño

Augusto Cuerva



ROMANCE EN UN SUEÑO

I. (Introducción en prosa)

Soñé que la poesía se me aparecía no como una mujer de carne y yeso, sino como una música hecha silencio. Flotaba en el aire de la noche, y cada nota, al extinguirse, dejaba en mi alma la huella de una forma métrica distinta, como el viento dibuja figuras efímeras en la superficie del agua.

II. (El Romance principal)

Pasaba por un sendero
que no era de este paisaje,
donde los árboles eran
suspiros que se hacen sauce.
Y en la niebla, una figura
—¿tú eras, amor, o un ángel?—
tejía con hebras de luna
un velo para mi carne.

Quise decirte tantas cosas
que en el pecho llevo grandes,
pero al abrir los labios
solo pude susurrar-te:
“Por una mirada, un mundo”,
y el eco, al reverberar,
un soneto comenzó a volar.

III. (El Soneto dentro del sueño)

Si al perderte yo, tú me ganaras,
como el día gana a la noche oscura,
guardaría la luz de tu hermosura
entre las sombras que mi alma alberga, avaras.
Pero es sueño, y los sueños, cosas raras,
se deshacen al alba, en la luz pura,
y queda solo la amargura
de unas alas que fueron y no reparas.
Amor eterno que duras un instante,
pasión inmensa en un breve vaso,
golondrina que no hará constancia.
Así te pienso, así vuelves errante,
sombra que busca en mi sombra el paso,
eco perdido en la propia distancia.

IV. (Vuelta al Romance)

Calló la voz, y en el aire
unas décimas flotaban,
como cuentas de un rosario
que una monja desgranara.
Eran de un dolor tan hondo,
de una ternura tan clara,
que hasta las estrellas, quietas,
detuvieron su mirada:

“Por tu balcón las estrellas
me miraron y lloraron,
y las chispas que brotaron
fueron lágrimas tan bellas,
que al recogerlas, en ellas
mi alma entera se imprimió.
¿Quién te dijo que no,
si en mis noches sin consuelo,
son tus ojos mi cielo
y el cielo me lo negó?”

V. (Final con Alejandrinos)

Mas el sueño se rompía
como pompa de jabón,
y al querer asir las formas,
solo encontré una canción
que medía el mundo en pasos
de medida y de dolor,
un alejandrino enorme
que el viento se llevó:

“Del invisible arpa que duerme en mi memoria,
una nota ha vibrado, despertando la escoria...
Volverán las palabras a formar el enigma,
pero las que te dije, amor, serán mi estigma.”

Y al despertar, en mi almohada,
solo hallé esta confesión:
que todo fue un sueño, y era
un sueño del corazón.

Autor: Augusto Cuerva Candela 
País: España, Madrid 
Todos los derechos reservados en Safe Creative

  • Autor: Augusto Cuerva (Online Online)
  • Publicado: 6 de marzo de 2026 a las 16:05
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
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