—Te miro y me das asco.
Observo cada imperfección de ti
como si fuera lo único que puedo hacer.
Eres una tormenta constante:
verte al despertar, al dormir, al cocinar…
estás en todos lados.
Te aborrezco
como nunca he aborrecido a nadie.
Odio tus pecas.
Odio tu cabello,
repleto de curvas desordenadas,
sin inicio
ni final.
Me repulsa tu ser.
Detesto tus ojos.
Aborrezco tu cara.
Odio tu cuerpo,
un cuerpo torcido por mis propios ojos
tan asqueante ante mi ser,
—No sabes cuánto te odio…
pero más odio
que no puedas ver la belleza de mi alma y de mi cuerpo.
Tengo imperfecciones, sí,
pero también tengo atributos.
Puedes odiar cada parte de mí
sin siquiera saber por qué.
Porque, en realidad,
no me odias.
Te odias.
Te aborrece verme
porque te reflejas en mí.
Reflejas tu ser en mí,
reflejas cada imperfección tuya.
No importa cuánto intentes
deshacerte de mí.
No podrás.
Nunca habrá trabajo suficiente
para deshacerte
de tu propio ser.
-
Autor:
Normaliz Taylor's versión (
Offline) - Publicado: 5 de marzo de 2026 a las 22:17
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.