Eras una flor deslumbrante,
que nadie esperaba y nadie tu esplendor presagiaba,
poco a poco construiste tu reinado y te hiciste notar,
el sol radiante exhibía tu grandeza,
eras toda una bella en ese lugar.
Las mariposas te daban sus mejores danzas,
compitiendo con colibríes que no cesaban de piropos dar,
al siguiente día te vestías de mejores galas
y de nuevo eras la atracción sin dudar,
dando alegría y llenando el entorno de tu aroma particular.
Día a día hilaste esa semblanza tan tuya,
base de tu historia brillante y notoria,
hasta alcanzar el punto máximo de tu caminar.
De pronto empezó tu despeñadero,
hasta que sin ser percibida desapareciste al final,
rápidamente fuiste sustituida por otra flor
igualmente deslumbrante, que ocupó tu lugar,
de forma que tu ausencia no fue notoria,
los colibríes y mariposas se mostraban contentos
dado que podían seguir dando su ritual
alrededor de la flor tan apreciada,
sin notar que otra se había vestido con tu actuar,
ya que sus necesidades se tenían plenas
y nada más interesaba,
como parte de este rol natural,
y esta cadena de vidas e historias,
que sin dar preaviso alguno,
la mariposa fue sustituida por otra mariposa,
y el colibrí por otro colibrí,
y el almanaque seguía en su conteo diario,
y el viento soplaba, el sol seguía saliendo,
saludando a tantos,
que igual hacían el recuento de sus historias,
y la Tierra seguía siendo el planeta habitado,
y el agua y los aires la casa de tantos,
en este vaivén desenfrenado
que nos hace contar los días,
hasta dar a nuestro libro su presagiado final .
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Autor:
Fred Ramfer (
Online) - Publicado: 5 de marzo de 2026 a las 17:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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