SOBRE LOS MUERTOS DE VENZONE: LO QUE SE CUENTA.

Nkonek Almanorri

Es en las cartas que no

Se escriben donde

Muchos

Sobreviven todos

Los años.

 

Patricia Esteban Erlés, en un artículo suyo aparecido en Internet dice y cuenta que dijeron que era por la cal de las rocas que rodean el pueblo de Venzone, en la provincia italiana de Udine; luego, no mucho tiempo después, dijeron que era el agua que bebían los habitantes de la zona o, también, los hongos que aparecen como flores raras en las paredes cuando es el tiempo de las lluvias. Cuenta Patricia Esteban que trataron de convencerles de que en su pueblo lo de los muertos tenía una explicación, pero nadie les hizo caso. En los pueblos –siempre lo he creído porque lo he comprobado-, la gente tiene su cultura propia, íntima, arraigada y que prosigue de generación en generación y no quieren desprenderse de ella: Solo creen en lo que ven y no en lo que otros les dicen de lo que ven y menos si son fuereños. La gente de esos pueblos hay cosas que no las entienden y como tal las dejan tal cual, nunca se preguntan; cuando se levantan, no quieren saber de la razón, del por qué no las entienden. Saben, prosigue Patricia Esteban, que por eso mismo la gente en ese pueblo de Venzone no se van nunca del todo, que no pueden olvidar a sus maridos, a sus esposas, padres hijos, familiares y amigos que se fueron antes, aunque digan que fue un accidente que se los llevaron; que se los llevaron una fiebre silenciosa como un gato. Ahí en ese pueblo italiano la gene no guarda nunca luto, ni lloran a sus muertos, tampoco se reza por el alma de nadie y la eternidad, dicen ahí, dura dos años y que es el tiempo que pasa y que debes ir a sus encuentros y esperar con la emoción de una novia en el balcón a que los sepultureros  caven el mismo agujero y desentierren la caja y entonces volverán a verlos a todos, abrazan sus huesos, les dan un paseo en carros por el pueblo para que ellos, los desenterrados, sepan que todo sigue igual, les contarán de los nuevos nacimientos, en definitiva: Les hablarán de todos los aconteceres en sus ausencia, apresuradamente, porque a la media noche sonarán las campanas y se recuerda que en ese pueblito italiano la muerte se olvida de la mitad de su trabajo y se alejan sin acabar de matarnos a todos, como una vieja desmemoria. Esto ocurre en Venzone, Italia, el pueblo donde los cadáveres sufren un extraño proceso, aún sin explicación, de momificación natural y que, por la costumbre ya de volverse a reencontrar con ellos dos años después de enterrados, es un acto muy celebrado por sus habitantes aún vivos. Esto ocurre en ese pueblo de Venzone y así lo cuenta Patricia Esteban Erlés, se supone que bien conocedora de este hecho.

 

Y al respecto yo digo, y pienso, que a veces las cosas, en concreto las raras y extrañas, ocurren porque sí: Simplemente ocurren y no hay que buscarles explicaciones, hay que dejarlas estar y ser.

 

 

  • Autor: Nkonek Almanorri (Offline Offline)
  • Publicado: 5 de marzo de 2026 a las 16:37
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
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