Hoy lo intenté más de lo que aparento,
Ayer, que viví el camino de las estrellas
Y hoy reacio a aceptar,
Los lunares de mi soneto.
Entre la luz y la sombra, yo aparezco
Mis quejidos chocan en mi paladar,
Persiguiendo el guardián de mis sentimientos,
Sin aceptar el bosquejo que suma el recuerdo.
Te miro y me miras, me muestro y no estoy,
¿Cuándo será Dios, que arranques de mi, este ardor?
Apagado y cristalino, azulejo y cálido
Brilla en mí, como si fuera mío, apaga en tí,
Lo que hoy ya está en el olvido.
Acaricias y borras, lo que extrañas y arrojas,
Escucho y grito, mis pulmones explotan,
Con tal de no saber, mí nombre en tu abrigo,
Últimas escrituras de un viajero, pesado y dolido.

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