ANNA

Kenneth Emilio Vargas Ovalle

Dejemos los vaticinios y soñemos con alegrías fingidas de amores correspondidos con dolor. Mi alma ama la desgracia. Disculpe, lector, no puedo escribir de amor, de poemas leídos. No puedo expresar pasión de algo que no entiendo. La desgracia es más fácil de interpretar. Un mesón de lágrimas es más fiable que tormenta de besos. Eso de escribir de lágrimas no lo aprendí, va en mí; de lágrimas he sido vestido y ellas dan el calor pedido, dícese de quien un día amaneció de pasión, amado y distraído de mis lágrimas; al ver el tiempo, eran años, quince decía el calendario. Traicionada la mente, miré al revés y no vi nada, el tiempo engañó. Hoy pasaron cuatro desde que se marchó; ayer conocí a quien con un beso creó un mundo en mente mía, que desordenó mi mente con limerencia en beso de ella. Fue una ilusión descarada, de aquellas que no dejan tomar el té; que invaden mente y razón. ¡Oh! Y así conté las lágrimas que cayeron por ella, por locura creada por este corazón limerente. Hoy se marchó descalzo el sentimiento deformador de mentes, que hace creer que es amor y solo es deformidad. Hoy iré donde ella a contarle que se fue aquel sentimiento intrusivo, que causó miedo al ser intenso y destructivo. No espero comprensión, pero amo la verdad, y tal vez también venga un adiós de su voz. ¿Será verdad que es amor lo que duerme en mi mente? ¡No sé!, a veces prefiero un adiós que un quédate.

 

  • Autor: Junior (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 5 de marzo de 2026 a las 01:28
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.