(Un regalo a mi amigo,
a quien tanto he querido).
Querido amigo mío,
por tus ojos cansados
mi alma pregunta;
sabes tú, más que nadie,
que mi gente me importa
mucho más que mi vida,
y no puedes negar
que tus ojos oscuros
dolor inspiran.
Dime tú, amigo,
si de mí necesitas;
si acaso es compañía
lo que tu alma precisa.
En tus cejas se asoma
el sudor de tu frente
y una luna de pena
ensombrece tus sienes.
Son tus manos del mundo.
Es tu carne de plata.
Es tu sangre alimento
del polvo que alzas.
En relicario de oro
guarda, amigo, tus lágrimas;
que recuerde la tierra
el vaho que derramas.
Ojalá pueda el mundo
contener tu alma.
Ojalá, hermano mío,
te bastase la tierra
para ser vivo.
-
Autor:
Nath. (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 3 de marzo de 2026 a las 23:20
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.