Se anuncia ligero, casi en secreto,
en la mitad abierta de la estepa del tiempo,
como un puente tendido entre dos latidos,
como un suspiro que sabe a encuentro.
El día camina con una dulzura nueva;
no arrastra, no pesa, no hiere.
Solo dos soles nos separan del refugio
donde tu risa desarma mis paredes.
Ya no es la sombra espesa del lunes,
ni el silencio extendido del martes;
es la certeza tibia del “ya casi”,
ese murmullo que el alma comparte.
Respiro distinto cuando pienso en ti.
El aire tiene otro sabor,
como si supiera
que pronto volveré a perderme en tu olor.
El tiempo fluye como un río claro,
sin violencia, sin demora;
cada hora que pasa
es una flor que se abre hacia tu aurora.
Y mientras el mundo cumple su rutina,
mi corazón ensaya tu nombre en secreto,
imaginando el instante preciso
en que tus manos me devuelvan al centro.
Miércoles no arde,
pero ilumina.
No promete eternidades,
pero las insinúa.
Es la antesala suave de nuestro paraíso,
el preludio delicado
de volver a mirarte de cerca
y recordar, una vez más,
que amar así
es el único milagro
que necesito.
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Autor:
sebastianRL (
Offline) - Publicado: 3 de marzo de 2026 a las 21:28
- Categoría: Amor
- Lecturas: 0
- En colecciones: El amor medido en días.

Offline)
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