Encontré miradas mías cuajadas en sueño ajeno
cansadas de buscar tus caminos y senos bellos,
ante el escombro de tu sonrisa mejor alzo la mirada
cualquier camino es bueno si no lo señalan tus hadas.
Pare de contar los largos días de tu ausencia
porque me di cuenta que aunque fueran años
no olvidaría nunca los olores de tu presencia
ni el cause entre mis dedos de tu pelo castaño.
Nunca tuve fe en mis fuerzas ni letras
y me ahogue siempre en un vaso con agua,
para qué cubrirse de la fría lluvia
si no existe para el alma un paraguas.
Bajo mis ojos bautizó ojeras el tiempo oscuro
y una centella en mi cara de alegrías ajenas
bajo los vacíos sueños de anhelo puro
guarde mi almohada no de plumas, sino de lágrimas.
Eramos asustados venados en la autopista
entre el verde bosque y el sucio pantano
no se detuvo el auto que venia de prisa
nos impacto de frente el trepidante amor
y juramos un para siempre en vano.
Bajo la sombra de aquel árbol de fruto seco
la ceniza de nuestro fuego baila con el viento
en sus raíces del recuerdo de ingenuo pecó
aquella ceniza no esta hecha de dos,
sino de un sólo infierno.
Yo te miraba como se miran las estrellas fugaces
sin pausas con que perder miradas de un cielo gratis.
La efímera eternidad que fue ver cumplido el deseo
es el universo entero que hoy impide que me abraces
mas no te sueltas de mi alma ni de este triste lápiz
que en las sienes de mi insomnio dibuja tu beso.
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Autor:
Wilman Rodríguez (
Online) - Publicado: 3 de marzo de 2026 a las 17:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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