El don de habitarte

mipropiaroma

De niños, el deseo era el estruendo: volar sobre las ciudades, incendiar el aire o desvanecerse entre la gente. Yo, más ambicioso, soñaba con profanar el silencio de las mentes para anticiparme al destino.
 
Hoy, mis anhelos han cambiado de piel.
 
Si el cielo me concediera un don, pediría la facultad de ser el eco de tu pensamiento. Sentir el pulso de tu alegría y el rastro de tus sombras; tener el oficio de artesano para esculpir en tu boca una sonrisa que no se apague, y en tus ojos, ese brillo que solo nace de la risa más pura.
 
No aspiro a la gloria de los héroes, sino a la omnipresencia de lo cotidiano.
Quisiera ser la caricia del hilo en tus sábanas cuando el invierno aprieta, y el alivio del viento en la canícula de agosto. Ser el aroma que te precede, la melodía que habitas sin darte cuenta y el refugio donde siempre deseas volver.
 
Anhelo la fortaleza del roble para que descanses cuando el camino te agote. Ser tu muralla ante el miedo y la luz que despeja tus batallas.
 
Si hoy pudiera elegir un poder soberano, sería el de ofrecerte un imperio donde camines como reina, con la historia rendida a tu paso. Pero, sobre todo, pediría el milagro de aprender a amarte con la precisión de los sabios, y el hechizo de que mi vida sea el único lugar donde decidas quedarte.
 
Llámenme iluso o prisionero de un sueño.
Mientras el mundo busca capas y leyendas, yo solo persigo el secreto de hacerte infinitamente feliz.
  • Autor: Mi propia Roma (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 3 de marzo de 2026 a las 17:46
  • Comentario del autor sobre el poema: Este escrito refleja la inocencia de querer amar incondicionalmente.
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 4
  • Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética
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