GLOSARIO
Arquitectura
Estilóbato: El pedestal o base sobre la que descansa una fila de columnas.
Cornisamento: El conjunto de molduras que coronan un edificio o una estancia.
Crujía: El espacio largo comprendido entre dos muros de carga.
Claroscuro: La distribución de luz y sombra que define los relieves y arquerías.
Atrio: El espacio abierto y solemne que sirve de entrada al templo o palacio.
Arquitrabe: La viga de piedra que descansa sobre los capiteles de las columnas.
Artesonado: El techo de madera labrada con casetones o "artesones".
Ábside: La parte posterior del altar o el fondo semicircular de un gran salón.
Anatomía
Epicráneo: La piel y el tejido que envuelven el cráneo, la frontera del pensamiento.
Hálito: El soplo vital, el aire que sale de los pulmones como señal de alma.
Precordios: Las partes que rodean el corazón, el asiento de los afectos y el ánimo.
Humores: Los líquidos (sangre, flema, bilis) que dictan si somos alegres o melancólicos.
Sincitios: (En el sentido antiguo de unión) Las conexiones y ligamentos que mantienen la estructura.
Diafragma: El "septum" o tabique que separa la razón de los apetitos inferiores.
Emuntorios: Los canales de limpieza del cuerpo, las vías de purga de la materia.
Arteria: Del latín aer-tenere, el conducto que se creía transportaba el espíritu y el aire.
Navegación
Astrolabio: El "buscador de estrellas", para medir la altura de los astros sobre el horizonte.
Cuadrante: La cuarta parte de un círculo, esencial para hallar la latitud.
Ballestilla: Instrumento de madera en forma de cruz para medir ángulos celestes.
Amolado de la Aguja: El acto de dar virtud magnética a la brújula con la piedra imán.
Ampolleta: El reloj de arena que dictaba el ritmo de las guardias y la velocidad.
Escandallo: La plomada para conocer la profundidad y la calidad del fondo marino.
Cénit: El punto más alto del cielo, justo sobre la cabeza del observador.
Nadadir: El punto opuesto al cénit, el abismo bajo la quilla.
Vientos
Septentrión (Norte): El viento frío de las osas polares; el eje del mundo.
Aquilón (Nordeste): Viento helado y rápido, llamado así por la velocidad del águila.
Subsolano (Este): El viento que nace bajo el sol naciente, puro y seco.
Euro (Sudeste): Viento que trae las tormentas y el calor del oriente.
Austro o Meridional (Sur): El viento húmedo y pesado de la mitad del mundo.
Áfrico o Libis (Sudoeste): El viento que sopla desde las tierras de África, tempestuoso.
Favonio o Céfiro (Oeste): El viento suave que engendra la vida y las flores.
Coro o Caurio (Noroeste): El viento que cierra el círculo, a menudo violento y nublado.
[Francisco Fernández de Palencia]
EL CANTO DE LAS FORMAS: LA GRAN CRUJÍA DEL MUNDO
El universo se ordena según una geometría sagrada que comienza en el estilóbato de la tierra. Sobre este pedestal de piedra, el hombre habita una crujía infinita, donde el artesonado del cielo nocturno marca el ritmo de nuestra espera. No somos más que sombras que danzan entre el atrio de la vida y el ábside del olvido.
Bajo el epicráneo, el pensamiento se agita buscando el norte. El navegante interno sostiene el astrolabio frente al cénit, tratando de medir un hálito que se escapa entre los dedos. Somos una anatomía de urgencias: los precordios laten al ritmo del conticinio, ese silencio donde la sangre y los humores se aquietan, mientras esperamos que la ampolleta de la existencia no agote su última arena sobre el nadir de la muerte.
Afuera, los vientos dictan el destino. El Septentrión hiela los muros del palacio mientras el Subsolano trae la promesa de un nuevo antelucano. El barco del alma, impulsado por el Favonio, cruza el claroscuro de las olas, evitando el furor del Áfrico que amenaza con romper nuestros sincitios de carne y madera.
Cuando el galicinio rasgue la última tela del crepúsculo, y los instrumentos de navegación marquen el final de la vigilia, solo quedará la estructura. El cornisamento del mundo seguirá en pie, impasible, mientras nuestras sombras regresan a la oscuridad, ahítas de haber nombrado, al menos por una noche, la precisión de su propio caos donde nuestras sombras vagan y se encuentran infragantes, bajo el rastro fresco de un deseo que el alba no podrá borrar.
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Autor:
Mario (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de marzo de 2026 a las 15:01
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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