Un árbol, el susurro de sus hojas,
bajaba manso al pulso de mi oído,
mientras leía a un caballero herido
que antes contra molinos se arroja.
El sol, sin nubes, fiel a su lamento,
ardía igual que ardía en lo leído;
y al verlo alzar su lanza, decidido,
mi piel sintió otra historia a fuego lento.
Tal vez fue el mismo sol quien dio figura,
recuerdo de un ayer que el tiempo ignora,
como un cuadro que vive sin demora.
Su imagen detenida en su postura.
Cual rosa bajo luz que la tortura,
oasis con poca agua a plena hora,
sin marco, pues el viento la decora,
inspiración de versos que perdura.
Y vuelvo al libro, al viento y a la herida:
molinos, sol, la rosa y su ardor lento;
porque así gira el círculo del tiempo:
regresa todo en forma repetida.
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Autor:
Carmina ex ore lupi (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 3 de marzo de 2026 a las 02:09
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 3

Online)
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