No hay aplausos para la integridad.

La Hechicera de las Letras

No hay aplausos para la integridad.

 

Mirar sin pantalla al dar,
duele en cruda nitidez:
Autocrítica… es tortura,
no vende la redención.
Exige juicio consciente,
sostener el propio error.

 

Elegir cuesta enfrentar,
la obra no acepta aridez,
la excusa siempre censura.
Pide honradez y ascensión,
ser, actuando coherente,
sin coartada o rubor.

 

Lucidez muerde, es capaz
rompe la absurda poética.
Negocian lo que conviene,
desnuda todo cinismo.
Sostenerse plenamente
portar la propia verdad.

 

No es virtud, es muy tenaz
implacable es perder la ética
esquivan lo que mantiene.
Se regala como altruismo,
caminar siempre consciente
sin negociar fatuidad.

 

Aquí afirmar no es moral
es exponerse a fallar
sin farsa por la presión.
El discurso utilitario,
solo dolo transparente,
entre iguales, sin pudor.

 

Retar es riesgo real
que exige poder saldar
sin el blindaje ni el guion.
Retórica de salario
hablar, apenas presente
antes de todo el rigor.

 

La Hechicera de las Letras.

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