Todo me era igual
prudente,
indiferente,
la misma taza tibia,
aquella vieja silla,
el mismo ruido cotidiano,
en mis sienes un vacío
ocupaba todo.
Pero una mañana
al abrir la puerta,
aquel pasillo
se llenó de verde,
apareciste vos,
partícula,
mínima y absoluta,
como agua del cielo
en los resquicios de mi pecho.
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Autor:
Nestor Varela (
Online) - Publicado: 2 de marzo de 2026 a las 20:53
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Online)
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