Es probable que el olvido no juzgue tu recuerdo y que el tiempo no registre tu ausencia, porque resuenas en cada día como una onda infinita que perturba mi frágil recuerdo. Hasta este preciso momento ha venido tu silueta a aparecerse en mi mente como una pintura de Kandinsky, trazando cada línea de tus labios y de tus caderas y tus senos como lunas llenas detrás de un cielo tierno recién nacido. Habitas el espacio que me ha sido destinado, la hora que resuena en el tictac de un reloj abandonado sobre un libro de Sabines.
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Autor:
Mil vaggio (
Offline) - Publicado: 2 de marzo de 2026 a las 18:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
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