No lo sé.
Quizás alguienes que sólo se
Presentaron, aparecieron,
Por un tiempo dado,
Acordado,
Después nada,
O quizás debiera decir,
Otra vez:
¿Quiénes fueron?
No lo sé.
Fueron tantos, tantas veces
Los que hicieron presencia
Y después ausencia
Para acabar
Siendo
Nadie importante
En todo este tiempo, lleno de largos silencios, la memoria me habla a veces con un rumor que ya no es extraño ni ajeno; es este tiempo, lleno de silencios, el que sabe de cosas que ya habíamos guardado.
Volveré a coger otro camino,
No diferente, seguro,
Sino el mismo: el
De la memoria.
Dejaré que sean otras
Las voces, que
Sean otras las miradas.
Que sean otros los
Rumores. Que
Sean otras las voluntades.
Hubo, existió, un tiempo en que intentaron quitarme los sueños y querer dejarme solo las pesadillas ¿Quiénes fueron? No lo sé, quizás los que siempre han estado ahí. En todo momento, en todos estos años siempre he mirado atrás mientras el tiempo ha transcurrido, siempre he querido ver y saber si mis propios pasos me acompañaban. La gente siempre llegan, están un cacho de tiempo y luego se van, desaparecen: es lo mejor que siempre me ha sucedido.
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Autor:
Nkonek Almanorri (
Offline) - Publicado: 2 de marzo de 2026 a las 15:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: LOURDES TARRATS, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios2
Qué bien te sienta esta forma poética, Nkonek. En estos versos hay una honestidad que no suele asomarse en tus reflexiones más duras: aquí la memoria respira, el tiempo se abre y la voz se vuelve más humana. Me alegra leerte así, dejando que el poema diga lo que a veces la prosa no permite.
Poema Respuesta:
No sé quiénes fueron,
ni por qué sus pasos
dejaron sombra o ruido,
pero sé que en tu memoria
aún queda un hilo vivo.
Porque incluso lo que duele
termina siendo maestro,
y lo que se va sin nombre
abre un claro en el sendero.
Camina, Nkonek, sin prisa:
la ausencia también acompaña,
y a veces es en el silencio
donde la vida nos llama.
Te felicito. Te envío un abrazo que guarda tus memorias y tus quereres como un pequeño resplandor.
POETAS SOMOS…
Gracias Lourdes. Me siento bien y agradecido a mí y mis propias convicciones cuando percibo que aún tengo fuerzas, ganas y valor para huir de la cobardía en la que estamos inmersos la mayoría. Honestidad siempre la hay, debe haberla, si se quiere ser poeta, escritor o simple denunciador social: honestidad y valor son las condiciones únicas y exigibles para escribir hoy. En la cuestión de reflexionar no es importante la dureza del vocabulario aunque siempre sale en la imagen que despiden las palabras; es más bien una certeza de que lo que se ve, se siente no puede ni debe quedar impune.
Aquellos que fueron,
y aún son, sigue ahí,
hoy más envalentonados
por la impunidad
que les asisten.
Callan, por tanto
galopan, alzados
y escondidos a
la vez; escondidos
de sí mismos.
De momento cogen
sólo la pluma, sin conocimiento
alguno de cómo
usarla: falta de
práctica humanística.
Sí, camino, abro senda en este seguir adelante a veces - sólo a veces - no queriendo mirar atrás, no por olvidar sino por miedo al contagio que queda.
Otro abrazo..
¡Bravo! ¡Bravísimo!
Has demostrado que sí se puede cambiar la manera de decir o escribir las cosas sin tener que cambiar nuestra manera de pensar o de ser.
Te envío un abrazo envuelto en el orgullo de ser, para que lo pongas sobre la mesa del comedor, porque:
Poetas somos…
Son los fantasmas del tiempo.
Sólo hay que escucharlos y dejarlos pasar.
Saludos escritor Nkonek
En todos los tiempos, Salvador, han habido fantasmas y sí: hay que escucharlos y atenderles y dependiendo qué dicen y qué escuchamos urge reflexionar primero y actuar después, siempre hay que responder.
Saludos amigo Salvador, agradeciendo tu opinión. Gracias.
Un gusto saludarte
estimado escritor Nkonek
Buen árticulo ✅
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