Por condiciones de salud estaré algunos meses ausente
En el huerto de un febrero que nunca termina,
brotaron las rosas entre crueles espinas.
No es vacío el silencio ni es frío la distancia,
pues el aire que aspiro guarda siempre tu fragancia.
Eres agua que sacia, el sol que me despierta,
la eterna primavera que golpea mi puerta.
Aunque el tiempo pretenda del alma separarnos,
no existe en el mundo quien logre desatarnos.
Cristal de amor puro, mi luna y mi guía,
vives en mi pecho, de noche y de día.
Llevo tu nombre escrito, sin miedo al destino,
porque eres la antorcha que marca mi camino.
Hoy marzo amanece con la meta jurada:
ser puerto seguro donde ancle tu mirada.
Si ayer fue aquel fuego y cristal de agonía,
mi abrazo es el marzo que te da su alegría.
Seré tu refugio bajo un techo de estrellas,
buscando en la arena el rastro de tus huellas.
No importa que el viento sople con su desvelo,
yo soy la muralla que protege tu cielo.
Reabro mi alma como un libro sagrado,
donde el "para siempre" se queda grabado.
Cuidaré tu ilusión como el brote más tierno,
en este jardín que no admite el invierno.
Mi mano es tu sombra, mi voz es tu calma,
la vida y el centro que habita en mi alma.
Aquí estaré firme, sin duda ni olvido,
siendo el descanso que siempre has tenido.
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Autor:
El hombre de la orquidea (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de marzo de 2026 a las 20:02
- Comentario del autor sobre el poema: Amar no es solo recordar, es reconstruir cada día un espacio de luz donde la ausencia se vuelve una presencia invencible.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Offline)
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