GEOMETRÍA DEL HABITAR
De llamas y silencio labro los espejos,
el río de la sombra fluye en frío.
Aposté piel y huella en los reflejos,
negocio abismo, vértigo y estío.
Lento y profundo y el sol y las arenas,
claror cansado, forma en penumbras, diurno,
caminante que aguarda taciturno.
El mundo en calma borra sus cadenas.
Observo, callo, sangro en el olvido.
La aurora viste de quietud el miedo.
Te lastima si nombro lo que he sido
y la lluvia desnuda lo que quedo.
Hay fuego, hay paz, raíces del morar,
la huella, el centro… y tu callar al mar.
— LMML
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Autor:
LMML (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de marzo de 2026 a las 19:25
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 67
- Usuarios favoritos de este poema: mauro marte, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Antonio Pais, Marie Paule, Poesía Herética, David Arthur, Violeta, El desalmado, Gonzalo Márquez Pedregal, Mª Pilar Luna Calvo, Javier Julián Enríquez, Sergio Alejandro Cortéz, alicia perez hernandez, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮

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Comentarios3
Es profundo en su belleza tu poema Lincol
También la foto.
Un gran abrazo de mi amistad te envío
David
Gracias, amigo David. Tus palabras le dan aún más sentido al poema y a la imagen. Me honra que hayas encontrado profundidad y belleza en ambos.
Recibo ese abrazo con gratitud sincera y te envío otro, grande y fraterno, de mi amistad.
Que belleza de poema Lincol (suspiros), saludos.
Gracias, Violeta… qué bonito que te haya arrancado suspiros. Me alegra mucho que lo hayas sentido así.
Te mando un saludo grande y agradecido.
Muchas gracias, estimado amigo Lincol, por este bello poema, en el que se puede entender cómo se define la construcción del ser a partir de elementos primordiales y abstractos, tales como el fuego, el silencio y la sombra, que configuran un espacio interior. En tal sentido, el poema presenta una apuesta por la vulnerabilidad, simbolizada en la expresión «piel y huella», así como una confrontación con el abismo y el vértigo, lo que sugiere una dialéctica constante entre la existencia y la nada, la lucidez y la penumbra. Así, el poema expone una reflexión sobre la percepción de la realidad, caracterizada por una sensación de "claridad cansada" y una espera taciturna. Esta reflexión culmina en la aceptación de la fugacidad y la transformación, donde el pasado se desvanece en el olvido y el presente se manifiesta en su esencia más pura. En última instancia, se propone que la paz y la estabilidad residen en la conexión con las raíces del ser y el silencio elocuente, un «centro» que trasciende la mera presencia física.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
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