La intensidad es una fuerza que bautiza,
un halago que a veces ofende.
Soy vehemente:
hay días en que la odio con el alma rota,
pero la adoro.
un halago que a veces ofende.
Soy vehemente:
hay días en que la odio con el alma rota,
pero la adoro.
Adoro que me obligue a actuar sin pensar.
Adoro el rímel
cuando decide hacer una maratón
desde mis pestañas hasta la barbilla.
Adoro el rímel
cuando decide hacer una maratón
desde mis pestañas hasta la barbilla.
Rezo —quien sea que me observe— que me perdone.Juro que no volveré a pecar,
pero mi juramento es de humo.
pero mi juramento es de humo.
Lo digo en voz alta y me miento.
Acepto que fluye en mí como la sangre.
Escribo como si fuera mi legado.
Lloro con pasión, como si el mundo se acabara en la última gota de agua con sal.
Escribo como si fuera mi legado.
Lloro con pasión, como si el mundo se acabara en la última gota de agua con sal.
Mi intensidad es una voz que sentencia:
"Nunca me volveré a enamorar, si no es de ti".
Y al final, el eco de tu susurro,
"Nunca me volveré a enamorar, si no es de ti".
Y al final, el eco de tu susurro,
esa última mentira que aún me quema:
“Nadie te amará nunca como yo lo he hecho”.
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Autor:
Mi propia Roma (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 28 de febrero de 2026 a las 19:03
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema es para los “eres demasiado” intenso.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Online)
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