Nos encontramos como se encuentran dos hojas que el viento no pensaba juntar.
No hubo señales en el cielo ni relojes detenidos, solo una esquina cualquiera y tu voz cayendo en mi día como una moneda exacta.
Dijimos que fue casualidad para no asustarnos, para no admitir que algo en nosotros ya sabía el camino.
Pero desde entonces cada paso que doy parece recordar que el azar también tiene memoria.
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Rafael Blanco López
Derechos reservados
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Autor:
Luis Rafael (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 28 de febrero de 2026 a las 07:46
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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