El olvido es un río que se lleva
los nombres que grabamos en la arena,
borra el áspero rostro de la pena,
lo oculta bajo luz de luna nueva.
Apagando promesas de la noche,
no queda voz, ni tacto, ni reproche;
como la niebla al sol de la mañana,
solo el silencio cierra la ventana.
No duele lo que ya no recordamos:
es un sosiego lento que nos gana,
la extraña calma de lo que ignoramos.
Y así, sin hacer ruido, nos borramos,
disolviendo en la niebla cuanto fuimos,
donde el tiempo su memoria desgrana.
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Autor:
Juan Roldan (
Online) - Publicado: 28 de febrero de 2026 a las 05:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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