Perece la vida al llegar el atardecer,
y la exquisitez de tu sonrisa escuchar no podré,
ahora quedan atrás todos los sueños que nunca pude relatarte,
las cortinas oscuras de la soledad, me alejan
de los acuarelas que apreciaba atreves de tu mirada.
Todo palidece en la sombra de la soledad,
y el eco de un te amo agoniza,
como agoniza una lejana primavera,
esplendorosa y colmada de melancolía.
Destino…En ti mi alma postrada queda,
en ti mis pasos se detienen,
a ti mi senda se entrega repleta de quimeras rotas,
a ti que me enseñaste el amor
en la dulzura de su boca,
en la tranquilidad de su mirada,
y en el dolor que su corazón albergaba.
Destino… ahora me abandono de ella,
dejando mi corazón ajado,
agrietando el cofre de mis amargos recuerdos
deposito todo gozo dentro de él.
Olvidarla no podré, ya que vida es ella para mí,
olvidarla no podré,
porque su nombre es mi promesa de amor,
olvidarla no lo are,
por ser la primera ilusión a la que
cedió por completo mi corazón.
EDGAR TORRES
1980 - ….
-
Autor:
Edgar Torres (
Online) - Publicado: 27 de febrero de 2026 a las 13:37
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.