El tiempo es un juez sin alma ni pena,
que borra caricias sin ver el dolor;
nos da primaveras cuando ya es tarde,
y roba los besos que dicta el amor.
Tú eres el alba, yo el sol que se apaga,
y aunque mis manos te quieran tocar,
el tiempo me dice que todo es en vano,
que nada a su sombra podrá perdurar.
¡Qué amarga ironía la que nos condena,
qué cruel sentencia nos da el destino!
Tú apenas comienzas a amar la vida,
yo ya transito mi último camino.
Pero no importa si nunca me tienes,
ni si este naufragio no halla un final;
porque en tu risa mi muerte renace,
y aunque me duela... me hace soñar.
-
Autor:
Juan de Marco (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 27 de febrero de 2026 a las 09:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Llaneza

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.