No olvidé tu amor
porque así lo quise.
Fue el tiempo —
o esa distancia que no sabe medir
lo que más importa.
Dije basta,
y enmudecí.
Fui testigo de mi cuerpo,
una página aún marcada
por la tinta de tu aliento.
La sangre,
espesa de frio,
se detenía en sus cauces invisibles,
como un mapa
de rutas clausuradas.
Dicen que el corazón late por su cuenta.
No es cierto.
El mío obedecía
cada pensamiento que te soltaba
como un soplo
que decide dejar de ser aliento.
No con rabia.
Con método.
Como quien pule
con manos de monje
la precisión del abandono.
Pensé que dolería menos
si te arrancaba de mi alma,
como se arranca
un anzuelo
incrustado en la carne,
sin mirar a quién dejaba atrás.
A veces, el alma huye
para no hundirse.
No fue olvido.
Fue amputación sin bisturí,
sin testigo.
—L.T
Poetas somos
Febrero 27, 2026
Derechos Reservados
-
Autor:
LOURDES TARRATS (
Offline) - Publicado: 27 de febrero de 2026 a las 07:15
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.