Yo quería ser poetisa,
crear lenguaje,
pintar el paraíso inmortal de los muertos
Deambulé en los sueños de aquellos enamorados,
y el amor nunca volteó a verme.
Fui intrépida ante el juicio,
orgullosa hasta el final.
No tengo la sangre de una artista,
Apenas soy una onomatopeya,
una gota de tinta impregnada en mis huellas.
La mujer de las quejas,
La mujer con la vulgaridad en los labios.
Mi nombre quedo en una frontera desconocida,
loca y desquiciada,
tome ventaje del terror.
Este apellido quedó en un marco,
donde la broma fue mal contada.
Yo que cargué mis sueños,
sintiendo tanto,
muriendo lento.
Nací en el valle de un Dios sin fe,
trepé muros.
Caminé descalza, con la piel del talón
pegada al cemento,
sedienta, desgastada, continué
Un día me canse de caminar,
y termine arrastrándome.
Que me escupan hasta el infierno,
me convertiré en el Dios temido
Y jamás podrán matarme.
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Autor:
Tanuska (
Online) - Publicado: 26 de febrero de 2026 a las 23:41
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 1

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