Ruidos que salen de mi alma,
que gritan y se quejan;
piden, suplican que no haya calma,
que conquiste tu amor aconsejan.
Que canta, que ríe, que se enamora,
y al mirarte, con emoción que se demora,
mi alma gozosa se alegra y se aboca.
Las voces del interior se vuelven tersas,
mi sangre de fuerza y arranque se desboca,
haciendo manifestaciones diversas.
En el altar de tu cristalino ser, añoro,
y ahora te amo, te venero;
adondequiera que voy, como jardinero,
tu perfume me sigue como prenda de oro,
y me quedo con lo más dulce del tesoro:
el sabor de tu boca.
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Autor:
Luis Rayo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de febrero de 2026 a las 21:31
- Categoría: Sin clasificar
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Offline)
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