Ojos negros hoy me hallan. ¡y ya!.
Me digieren; olvido la palabra.
Soy frágil. Soy a tu piel morena,
piel golpeada: Piel humana ¡y ya!
La vista se envenena de pasión;
el órgano lo siente y el sentido lo llora.
Muere la vergüenza y se ciega la palabra.
Qué se vea.
Sea un lejano oprobio a vocación
— Con máscara y descaro.
¿Qué soy para ti?
— Sea el pecado actor
y tus labios morenos un gesto
¡y ya!
Y quien sino digno tiempo, el tiempo
con su carga fría y constante.
Ojos del ayer; hoy pecado.
Más nunca ya no será, la sed lo llorará
por amores con fragilidad.
Piel morena, piel en gesta,
golpea el hombro,
¿Si para ti, aún soy infeliz?
Ojos negros hoy me hallan.
Te volviste hermosa, fue un milagro
¡y ya!. El milagro me ha abandonado;
se queda en fatiga sórdida, en ecos tu sonrisa
que sube por el cuello y susurra: ¡y ya!
Ojos negros me digieren, olvido la palabra.
Hoy que callaron los perros, pienso en ti.
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Autor:
Muca (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 26 de febrero de 2026 a las 21:05
- Comentario del autor sobre el poema: Hoy hay un ardor extraño a la hora de escribir, escribir sobre lo que escribí. Es sencillo, todos lo hacen, todos lanzan algo de este tema; colaboran un poco a su tediosidad. Yo no quería. Y que se me perdone por querer de más, es obvio que fue en vano. No escribo esto en verso, es texto de vándalo a vuela pluma. Hoy tus recuerdos más cálidos son noches mirando al techo. Cada que te converso, puedo pasar días insatisfecho buscando ese algo. Algo como lo fue tu amor. En estas palabras finales, me presento: adolescente.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Juan Fabrizio Chavez Blanco
- En colecciones: PIEOSISA.

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