Leí en una ocasión que Ryzard Kapucinsky dijo de África que “Salvo por el nombre geográfico, África no existe”. Me acordé de esta frase dado de que estoy leyendo “Diálogo con la Claridad” del escritor, poeta y buen amigo canario Antonio García Ysabal ya fallecido, libro éste que me llegó, junto con otros también de poesía africana, de mano de mi buena amiga y compañera Pétalosdeseda a la cual le estoy y siempre le estaré muy agradecido por tan valioso regalo.
Y sí, desde Europa, de esa Europa a la que han dado tiempo reciente el Premio Nóbel de la Paz (sin tener en cuenta de las guerras y todos los estados de colonialismo que ha llevado al resto del mundo y por los cuales aún no ha pedido perdón) acostumbran muy ligeramente a simplificar nuestra realidad para hacerla aún más pobre, catastrófica y dependiente de todos sus gobiernos y de los intereses económicos y bastardos de éstos. Pero yo digo, convencido, de que África es más, infinitamente más de lo que ellos saben y dicen (no saben nada y dicen menos aún). África es, entre otras realidades un continente de 55 países, mil millones de personas con múltiples mundos, etnias, lenguas, voces, tradiciones y culturas, pero todo África es, precisamente, lo que ellos, los europeos, no saben qué es: eso es lo más grande de África y es que sabe guardar como Madre de la Humanidad esa alegría que toda madre da y entrega siempre a sus hijos e incluso hijastros por muy mal que éstos la traten.
En “Diálogo con la Claridad del autor canario arriba citado (hombre que ha recorrido todo el continente de punta a punta en infinidad de veces recogiendo lo mejor de la tradición oral antes de que esta muriera) quiero dejar este poema suyo que recogió de los Bantue de África del Sur.
Limito con la noche al Norte del
Engaño, al Sur de la penuria,
Al Este del Silencio, al
Oeste del hambre.
Limito con la muerte
En esta noche
Cóncava.
Si avanzo:
La noche.
Si regreso:
La noche.
Si espero:
La noche.
Dejadme morir tranquilo.
¿Acaso es un consuelo
Sabiéndome ya un río
Derrumbado en el mar,
Que he de volverme
Polvo con los siglos
Y he de habitar la
Tierra y las
Raíces?
Dejadme morir tranquilo.
Enterradme bien hondo
Y profundo, y prensadme de tierra
Los costados,
El pecho, la cabeza…
Dejadme morir tranquilo.
Bajo la tierra todo
Parece humano.
Al fin la vida
Nos dona
Su verdad.
Poema de los Pueblos Bantue libres de África del Sur.
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Autor:
Nkonek Almanorri (
Offline) - Publicado: 26 de febrero de 2026 a las 18:25
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 18
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., AZULNOCHE

Offline)
Comentarios2
Aimé Césaire
CUADERNO DE UN REGRESO AL PAÍS NATAL
Aquellos que no inventaron la pólvora ni la brújula
aquellos que no supieron domar el vapor ni la electricidad
aquellos que no exploraron ni los mares ni el cielo
conocen hasta el último recoveco del país del dolor
aquellos que no vivieron de los viajes más que el desarraigo
aquellos que se doblegaron a las reverencias
aquellos que fueron domesticados y cristianizados
aquellos que fueron vacunados de bastardía
tam-tams de las manos huecas
tam-tams inanes de las heridas sonoras
tam-tams burlescos de la traición abúlica
Tibio amanecer de calores y miedos ancestrales
por la borda mis peregrinas riquezas
por la borda mis auténticas mentiras
¿Pero qué extraño orgullo de pronto me ilumina?
Gracias. Preciosa oración visual y emocional que no esconde sino que expone a la mirada colectiva lo que es la tradición oral de unos ancestros aún vivos en todas las memorias del tiempo. Gracias
POESÍA, con mayúsculas es lo que tu amigo canario escribía, muy llegadora y cala hondo.
Un abrazo.
Poesía basada en vivencias profundas, Gracias por la visita.
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